Punk's Not Dead


“I believe that the music I heard is a killer. It’s a killer of hope. It’s a killer of spirit.” – Quincy, M.D.

Nunca fui totalmente punk, tal vez hay en mi cabeza algunos de sus sonidos y modos, pero no todos. A cierta edad empecé a adoptar la ética DIY, esa es una de las razones por la que actualizo tantas cosas y armo proyectos que, tal vez no se concretan felizmente, significan algo: movimiento (aunque sea individual). No lo fui, pero si tuve varios amigos punks en la preparatoria (bastante conocidos en la zona de Coapa y la P5)... para mi eran una amalgama de personajes, sin embargo mis padres (como de buena cuna conservadora) paradójicamente pegaban alaridos punk cada vez que rozaban sus picudas cabezas por mi casa.

Es difícil imaginar el viaje que ha realizado el punk como movimiento. Empezó como una bofetada a las normas sociales y la corrupción política, arrasó salvajemente con las conciencias y esperó el momento correcto para romper cualquier muro. Sin embargo, al principio el movimiento no se percibió como una llamada de libertad, se sintió como un mal hábito arrojado sobre los jóvenes que crecían evitando seguir la línea de sus padres.

A tres décadas (y unos añitos más) del primer alarido punk, ¿puede el verdadero, no conformista punk existir en la cultura corporativa? Aunque Susan Dynner no responde inmediatamente a la pregunta en su documental Punk's Not Dead, la directora se encarga de arrastrarnos velozmente hasta ese movimiento que nunca ha muerto, sino que ha buscado la clandestinidad esperando su nueva oportunidad de explotar.
Para contestar la pregunta que surge desde el título, el filme te lleva hasta las bandas que empezaron para que sus integrantes tuvieran algo que hacer (no para obtener una profesión), los sudorosos escenarios clandestinos, las fiestas espontáneas en el jardín, las anécdotas de giras de bajo presupuesto, los estudios de grabación e inevitablemente llega hasta los centros comerciales y los conciertos en inmensos estadios, donde el punk y su cultura parecen un pastiche digerido para su consumo masivo.

Más que capturar a que suena, Dynner nos muestra que se siente ser punk y como se vive bajo sus términos. Es una búsqueda del alma DIY de una subcultura y una celebración de todas las cosas ruidosas, rápidas y afiladas. Punk's Not Dead muestra la rebelión que aún vive a pesar de los ajustes corporativos, que hecha raíces en movimientos generacionales y de comuna, brindando en todo momento un furioso sentido de libertad, igualdad y fraternidad punk.

El consenso general es que, en los viejos días, los punks se unían contra el resto del mundo, se defendían solos contra ataques físicos. Ahora los punks se unen contra el resto del mundo simplemente porque pueden hacerlo. La prueba final viene de boca de Ian MacKaye (Minor Threat/ Fugazi): “La gente dice que el punk está muerto, es un concepto egoísta, es como si poseyeran el concepto de punk rock, y eso no tiene sentido. El punk es indefinible, por lo tanto nunca estará muerto – no puedes matar algo que realmente no tienes, como, una simple definición”.

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Level 11 por Karina Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-No Derivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en www.sonicarsenal.blogspot.com.

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