Joe Strummer: The Future Is Unwritten

Su verdadero nombre era John Mellor, lo cambió a Woody en honor a Woody Guthrie, después se refugió en el anonimato de Joe y agregó el apellido Strummer como un reflejo de sus limitadas habilidades musicales. Así nos hace prestar atención el director Julien Temple al líder de The Clash, el auto descrito “líder militar del punk rock” cuyas canciones le mostraron el dedo medio a la sociedad, pero que extendieron una mano para ayudarnos a salir libres de la apatía.

Joe Strummer: The Future Is Unwritten es sobre la transformación de un hombre al que no le importaba el dinero pero que se preocupaba demasiado por la fama, es un filme tributo a las múltiples formas del hijo de un diplomático que se reinventó como un hippie de la clase trabajadora durante el movimiento okupa en Londres, que se convirtió en punk (parcialmente inspirado por la muerte por sobre dosis de su hermano neo-Nazi), estudió arte antes de unirse a la anarquía, se avergonzó de su falta de raíces en la clase trabajadora, se sumergió en el rockabilly y que empezó desde cero al abrazar la contracultura y el no-futuro de la década de los setentas.


Alrededor de las hogueras que realizó Strummer en sus últmos años en Glastonbury, Julien Temple construye este poco convencional documental. En torno al fuego el director nos brinda una serie de entrevistas con compañeros, amantes, amigos y músicos, todos se sientan alrededor de las llamas vacilantes en Londres, Nueva York y cualquier otro lado y simplemente recuerdan. Pero Joe Strummer: The Future Is Unwritten no es una simple colección de testimonios alrededor de la fogata, Temple usa todo lo que cae en sus manos para mostrarnos la historia del vocalista, desde secuencias animadas hasta un gran conjunto de material de archivo, dibujos, entrevistas en televisión y fragmentos del programa de radio en BBC World Service.

Joe Strummer: The Future Is Unwritten es un documental biográfico creado por un fan, pero eso no demerita el trabajo de Temple, al contrario lo hace más consciente de la trascendencia de su amigo, así logra exponer su amor por la música, engrosando sus defectos para equipararlos con la gran habilidad de Strummer para comunicar las ideas que su espíritu convirtió en un Atlas y un manifiesto musical.

Lo más interesante es que escuchas y ves las dos partes de la personalidad de Strummer, el embajador más articulado que ha tenido el punk y el oportunista ambicioso montado en la estela de un movimiento con el que tenía poco que ver. El documental concuerda con ambos lados, Temple dignamente hace consciencia y absorbe todo como homenaje a la personalidad compleja y contradictoria de Strummer.



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