The Rutles: All You Need Is Cash

En los días en que los rockumentales eran inusuales o eran un pastiche de algo original, The Rutles fue uno de los primeros. Años antes de que cualquiera hubiera visto o escuchado This Is Spinal Tap, estuvo The Rutles: All You Need Is Cash, el proyecto de Eric Idle con cierta ayuda de los integrantes de Monty Python y Saturday Night Live basado de alguna manera en la carrera de The Beatles.

El filme inició como una serie de canciones para la comedia de televisión de la BBC, Rutland Weekend Television en 1976, originalmente ideado por Eric Idle para celebrar todo Rutland en un momento en que el gobierno británico había decidido descartar el condado. El proyecto fue apoyado por el productor Lorne Michael, quien logró en gran medida que se concretara la idea sobre un documental, parte sátira y parte tributo a The Beatles a través del ascenso y declive de “Pre-Fab Four”, conocidos por sus seguidores como The Rutles.


Provenientes del famoso Cavern, Rutland, The Rutles fue una de las bandas que definieron el ritmo de los sesentas, y tuvo una influencia inconmensurable en esa década. All You Need Is Cash es su historia, es un documental para sus aficionados y aquellos que son menos conscientes de su influencia, pero que pronto apreciaran más su música y su lugar en la historia del rock and roll.

All You Need Is Cash sigue a los falsos Beatles Dirk McQuickly (Idle), Barry Wom (John Halsey), Stig O'Hara (Rikki Fataar) y Ron Nasty (Beil Innes) desde sus inicios en que tocaban en pequeños clubes en Liverpool y en el infame Rat-Keller en Hamburgo, hasta su éxito internacional, su inolvidable actuación en el Che Stadium y su amarga separación, trazando su paso por cada tendencia social y moda musical de la década de los 60, desde el pop alegre de sus primeros años hasta la evidente adicción al té de The Rutles que generó cortes psicodélicos.

Cada aspecto de la carrera de The Rutles es cubierto y, siendo un tributo, el grupo imaginario es una copia al carbón sumamente ácida de la historia de los Beatles. Cada elemento es llevado a un nuevo nivel de lo absurdo, pero a menos que conozcas un poco de la historia de los Beatles, muchos de las bromas pueden perderse, sobre todo cuando se trata de la protesta de Nasty “a shower-in for peace” y los clips musicales, que requieren que no sólo conozcas las canciones, sino que también hayas visto al menos una escena de películas como A Hard Day's Night, Help!, Magical Mystery Tour y Yellow Submarine.

En The Beatles, Idle y compañía encuentran una fuente inagotable para la parodia, satirizando escandalosamente todos los rincones del legado de la banda, desde la fama hasta la desilusión de su separación. Aunque All You Need Is Cash no fue el primer mockumental, hizo un gran uso de las convenciones del documental como pocos filmes lo hicieron antes y después, generando enormes risas de asuntos tan mundanos como la colocación de cámara, edición, y la cómica intrusión del narrador que intenta darle una coherencia e importancia al documento.

Desde el misterioso quinto Rutle a los secretos del frenesí que desembocó en la Rutlemania, ningún detalle es olvidado. Lo que es evidente al ver All You Need Is Cash es la extraordinaria atención a los detalles, cualquier fanático Beatle o Rutle puede reconocerlos gracias a la participación de George Harrison, quien no sólo aparece en la película, también le brindó a los directores Eric Idle y Gary Weis el material visual necesario para acercarse a la realidad y recrear el material de archivo falso que alimenta All You Need Is Cash.

Sin embargo, lo mejor de la película son las canciones creadas por Neil Innes, compositor y músico regular de Monty Python. Con títulos como Hold My Hand, Piggy In The Middle, Doubleback Alley, Cheese and Onions, Let's Be Natural y Ouch!, cada corte es una parodia y una aproximación casi perfecta de las canciones de los Beatles, tan perfecta que tienen la misma esencia que los caracterizó. Sólo existe un pequeño giro en letras y melodías, pero no hay forma de que no sepas a que canción se refiere cada invento de The Rutles. Su inventiva funciona en el área de la parodia, pero sus letras y coros son infecciosos por derecho propio.

Así como las canciones son asombrosamente buenas, es evidente una meticulosa atención a cada detalle del vestuario de la banda, portadas de discos y aspectos de la película. Muchas secuencias siguen muy de cerca las imágenes de las noticias de los eventos clave en la muy documentada carrera de los Beatles, el efecto global es tan cercano a la realidad que es francamente inquietante. Por esa razón, algunos de los puntos que se mezclan con la realidad son aquellos en que Mick Jagger y Paul Simon hablan de The Rutles como si realmente existiera.

Dirk, Nasty, Stig y Barry prácticamente se han convertido en parte de la historia de The Beatles, aunque sólo uno de los Beatles aprobó el producto final, sin embargo a la distancia comprendemos que si la imitación es uno de los más grandes halagos que existen, entonces ninguna película ha sido tan sincera sobre su pasión hacia un grupo.



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