Everyday Sunshine: The Story of Fishbone

El grupo era una banda de rock negro en un ambiente blanco. Columbia Records, su primer sello, no tenía idea de cómo clasificarlo, ni las estaciones de radio sabían en donde programarlos, por la misma razón pocas bandas han sido tan traicionadas en el estudio: ni un sólo sencillo de Fishbone conquistó las listas de éxitos.

A eso hay que sumar los riesgos laborales, que se convirtieron en batallas del ego y abuso del alcohol, pero las mayores batallas de Fishbone fueron al sobrevivir a muchas deserciones, entre ellas la pérdida del guitarrista, Kendall Jones, en una secta cristiana en 1993, una conversión religiosa que desembocó en un fracaso de intervención y acusaciones de secuestro; y la renuncia de uno de los miembros fundadores, Walter Kibby, por el uso excesivo y más o menos obsesivo de Angelo Moore del Theremin.

Como todos los documentales de música, Everyday Sunshine se trata de la dinámica interna de una banda con fuertes personalidades. El rango de emociones que se muestran se amplía al convertirse, conforme se cuenta la historia, en una familia con amor y resentimiento mezclado con el drama y respeto mantenido desde hace mucho tiempo, pero los elementos únicos de Fishbone son tan interesantes como la misma música de la banda.

El núcleo de la película es la larga trayectoria profesional, parecida a "un matrimonio del que no te puedes divorciar", entre el bajista y cantante Norwood Fisher y el saxofonista y cantante Angelo Moore, quienes al igual que muchos afro-americanos adolescentes de finales de los 70, fueron llevados en autobús a los barrios predominantemente blancos y ricos, e hicieron música con una percepción de intrusos tratando de entender su entorno para preservar su identidad.

Como sugiere la narración de Laurence Fishburne y las entrevistas a George Clinton, Les Claypool de Primus, Vernon Reid de Living Colour, Flea de Red Hot Chili Peppers, Gwen Stefani de No Doubt, Eugene Hütz de Gogol Bordello y Ice-T, Fishbone es una banda que nunca llegó a ser tan grande como debería haber sido y prácticamente es un grupo de culto, pero para los músicos. Revelan que el fracaso fue tanto por disensiones internas como por el conservadurismo obstinado de la industria discográfica en asuntos de raza, género y visión.

“Viviendo el estilo de vida del famoso, pero no del rico”, así es como Moore describe su presente situación con la misma sonrisa que desconcertó a todos en el barrio y que se convierte en una particularidad. Es un reto, ya que incluso con sus continuas e intensas diferencias artísticas, él y Fisher permanecen detrás de Fishbone como un conjunto, tan inflexible y único en su visión sobre la música como siempre. “Nos juntábamos a jugar y palomear produciendo una reacción espontánea”, de esa frase surgen un ritmo inmejorable y toneladas de imágenes de conciertos que manifiestan esa idea de que el sonido de los discos nunca igualó la energía en vivo de Fishbone.

Parte biografía, parte historia cultural y parte experimento alzado en la estética del funk. Everyday Sunshine es una vibrante e inusual forma de plasmar múltiples enfoques. Los directores Lev Anderson y Chris Metzler utilizan secuencias animadas y estilizados gráficos para ilustrar no sólo la historia de la banda, también la historia de la ciudad que la hizo surgir, mostrando ideas e imágenes que van desde la emigración de los negros al sur de Estados Unidos en la época de la posguerra y los esfuerzos de integración racial hasta el notorio trato a la población no blanca por parte de la policía de Los Angeles, el detonador que fue la brutalidad ejercida sobre Rodney King y las consecuentes revueltas en la ciudad en 1992.

Como un ex manager indica, el éxito tal vez eludió a Fishbone porque la banda insistió en ser una democracia más que un negocio, sin embargo sin ese elemento no hubiera sido Fishbone, una banda que a través de Everyday Sunshine surge como una mezcla de sabiduría y tristeza para una inevitable desaparición. Conforme la banda cambia de forma, con miembros perdidos y algunas reformaciones, el documental se vuelve algo más impresionista que informativo, deja los detalles para sumergirte en los preciosos instantes en los que la banda trabaja en el escenario o en el estudio de grabación para llevarte a la idea de permanencia aún en el cansancio.

Moore y Norwood son los últimos soldados de pie y su relación conflictiva surge como el centro de la película, Everyday Sunshine eventualmente se convierte en un documento sobre el fracaso que culmina en una especie de triunfo secreto. A final de cuentas ser un culto es un éxito.



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