George Harrison: Living In The Material World

George Harrison murió en una mansión de Hollywood Hills el 29 de noviembre de 2001, “no fue una experiencia profunda cuando salió de su cuerpo", recuerda su esposa Olivia Harrison, "digamos que no necesitarías una luz para iluminar la habitación si intentaras filmar. Sólo iluminó la habitación”. Esa descripción se ajusta al recuerdo del piloto de Fórmula Uno Jackie Stewart, quien explica que Harrison tenía el don para elevar el espíritu de las personas, "no era una habilidad... era un aura”.

Ese es el objetivo de Living in the Material World, más que trazar su historia dentro de la música, es sobre el viaje delineado por el propio Harrison para encontrarse a sí mismo en un tumulto de distracciones.

Aunque al inicio se ven algunas escenas de Inglaterra en la posguerra, para asentar la época en la que nació George Harrison y el resto de los Beatles, el documental inicia propiamente en la época en la que se unió al grupo, a la edad de 15 años. A partir de ese momento, el filme invierte el mismo tiempo en cada etapa de su carrera, desde el punto más alto de la beatlemania hasta la separación de la banda. La primera hora y media es sobre los Beatles, las distintas personalidades del cuarteto y el hecho de que estuvieron literalmente confinados por ser celebridades, escondiéndose en el baño de hotel de sus fanáticos, representantes y parásitos. Todos juntos.

La cercanía tan intensa es la que nos arroja a la segunda parte, con la inminente separación de los Beatles, su proyecto como solista, que se convirtió en el primer álbum triple All Things Must Pass, su continua búsqueda de iluminación espiritual, la larga relación con Ravi Shankar, sus obras de caridad (incluyendo la organización del primer evento musical benéfico en la historia con el Concierto por Bangladesh), pasando brevemente por la relación con Pattie Boyd y Eric Clapton y la creación de la canción Layla. También se enfoca en la producción cinematográfica con Handmade Films para materializar la película Life of Brian de Monty Python y su apoyo incondicional en la creación de la parodia de los Beatles, The Ruttles; además de proyectos como The Travelling Wilburys, la eventual batalla contra el cáncer y el terrible ataque de un intruso en su casa en 1999, hasta su muerte en el año 2001.

Debido a que la película se desenvuelve en una forma linear, pero con una edición sumamente peculiar que hace que la música de George Harrison aparezca por tiempos prolongados, más que cualquier en cualquier otro documental, nos permite escuchar verdaderamente las canciones mientras vemos fotografías de Harrison o de la gente que lo rodeaba, el efecto es transportarnos casi de forma meditativa y con justificada dignidad. Los diferentes ritmos en la película parecen ser deliberadamente bruscos, con entradas y salidas abruptas de canciones, entre las escenas de sonido y silencio, presión y liberación que marcan el espacio público y privado, como para subrayar la propia naturaleza dual de Harrison.

El propósito básico de esta película es dar la cara por Harrison, y de su necesidad fuera de moda, sin pretensiones, con un propósito espiritual en su música y su vida, por eso de muchas formas el filme de Scorsese sugiere que él fue el único de los Beatles que verdaderamente abrazó sus creencias. Harrison fue una figura espiritual auténtica que poco llegaremos a conocer a través de 208 minutos en un documental. El lenguaje cortés, a veces prudente de casi todos los entrevistados crea la sensación colectiva de que todavía están respetando los deseos de George de mantener una parte de sí mismo en privado.



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