Beats, Rhymes & Life: The Travels of a Tribe Called Quest

Apenas inicia Beats, Rhymes & Life: The Travels of A Tribe Called Quest y la primera ya escena ilustra tensiones, el filme comienza por el final, con una desastrosa reunión en Seattle en 2008, un show que concluye con los raperos Q-Tip y Phife Dawg jurando que nunca volverán a trabajar juntos nunca más, un instante que habla sobre química, pero en éste caso también habla sobre un momento perfecto a finales de los 80 en el hip-hop, cuando el género llevaba unos años e iniciaba uno de sus mejores momentos creativos, pero eso sólo se descubre hasta pasados los primeros minutos sobre la ruptura.

El director Michael Rappaport nos recibe con un gancho de interés, pero no porque desee provocar morbo, sino porque desea llevarte a los inicios del proyecto y eso implica llevarte también a los inicios del hip-hop, a los colores brillantes y el ritmo inspirado en el jazz, pero la historia al mismo tiempo de convierte en un elogio a la reflexión progresiva y la innovación sonora encarnada por la banda que da título al documental, que provocó una revolución musical sin importarles tanto un nicho de mercado.



Aunque desde el inicio arroja la idea de que los elementos personales serán fundamentales en la historia, éste documental autorizado es más una celebración al legendario proyecto de Queens que una seria exploración de su arte, no aborda a profundidad su discografía porque se enfoca en las ideas detrás de cada canción, mostrando los elaborados sampleos que el grupo usaba, que ilustraban vibrantemente la continuidad cultural entre el jazz y el hip-hop. El ritmo y las rimas, la formula musical decodificada.

Los testimonios — de productores, DJs y actos afines — llegan con velocidad y furia, mostrando el origen, las ideas y la innovación de A Tribe Called Quest, la formula musical es decodificada al igual que los enfrentamientos en backstage, donde el ego y las enfermedades aclaran panoramas. Aunque reconocemos el dilema común en la música y esas “diferencias artísticas”, el documental evita inclinarse hacia un lado u otro, esa es su fortaleza: no colorea a los miembros de la banda en blanco y negro, no hay un villano, sólo circunstancias.

A la par de los conflictos al interior, descubrimos todas las inspiraciones culturales del grupo, el proceso creativo, la trayectoria profesional y sus puntos musicales más altos, sin embargo no nos los muestran con la clásica exploración de segmentos, sino que seguimos a Q-Tip en varias secuencias comprobando sus habilidades para encontrar sonidos, buscando en tiendas, recordando los loops y sampleos que utilizó con A Tribe Called Quest.

Entender la dinámica dentro del grupo es tan atractivo como ver un retrato más grande de la escena hip-hop en la década de 1990, ahí es donde el documental encuentra un enorme éxito. Rapaport está interesado en los detalles sobre el panorama musical actual, volviendo a la época dorada donde las cifras fueron positivas, es una cápsula del tiempo de la originalidad del hip-hop y la confianza en cada integrante del género. Rapaport consigue la dinámica de un grupo que lucha, incluso ahora que se llevan lo suficientemente bien como para recibir un pago – de nuevo – pero también nos habla de los actos que surgieron en la era del boom box, momento en que la burbuja se rompía a frases en las calles de Brooklyn y Queens.

El filme no los convierte en héroes, no se va por lo seguro al haber estado en el momento correcto y con acceso a todo, hace consciente la historia al llevar el documental sobre música arriba de la norma, no se queda con las entrevistas a la luminarias del hip-hop, las imágenes de archivo y los detalles internos. Todo es ganancia, Beats, Rhymes & Life va más allá de esos simples elementos, a veces es divertida, por momentos es un guiño únicamente para fanáticos y en otras demuestra que el hip-hop no sólo es sobre violencia en las calles o conciencia social, también es sobre el espíritu sónico que lleva a colectivos como Native Tongues a pensar tan sólo en términos del groove.



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Level 11 por Karina Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-No Derivadas 3.0 Unported.
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