Some Kind Of Monster

Dos años capturados, los más conflictivos que ha vivido Metallica después de la muerte de Cliff Burton. Las dos largas horas de duración de Some Kind Of Monster son un cambio a las clásicas películas sobre grupos, no se ve sexo ni mucho rock and roll, en cambio si notas el enorme conflicto que implica reunir a varios músicos para que se muevan en una misma dirección, sobre todo cuando los años han logrado separarlos por diversas razones.

Las cámaras empiezan a filmar, capturando la conflictiva creación de St. Anger, pero también reflejan la casi muerte y resurrección de Metallica. En un intento de recobrar la unidad del grupo, es contratado el "entrenador de aprovechamiento en el escenario" Phil Towle, que por $40,000 dólares mensuales somete a una intensa terapia a Metallica. Obviamente conocemos el final de la historia: Metallica termina uno de los discos más polémicos de su historia (no sabes si es el mejor o el peor que hayan hecho) y las heridas entre sus integrantes parecen haber sanado con la entrada de Rob Trujillo.

Era el año 2001, estaban celebrando 20 años de existencia y todo parecía convulsionarse alrededor de Metallica. No parecía un festejo, más bien se acercaba un final anunciado por mucho tiempo. El plan del grupo no era exhibir sus vísceras frente a las cámaras de Joe Berlinger y Bruce Sinofsky, más bien querían retratar la forma en que trabajaban y como fluían las ideas mientras grababan un nuevo disco.

Los años de resentimientos surgen y repentinamente James Hetfield decide abandonar todo para internarse en una clínica y librarse de su adicción al alcohol. Justo ahí comienza lo que parece el fin del grupo: Lars intenta mantener a flote a Metallica pero James no aparece durante un año, Kirk está más aislado que nunca y el nuevo disco parece haberse convertido en un epitafio. Mientras James es dado de alta y decide cantar nuevamente, Lars tiene un sentido encuentro con Dave Mustaine, quien visita el estudio y confiesa su deseo de volver a estar en el grupo o al menos un día no tener que decirse a sí mismo “lo arruiné”, porque a pesar del éxito de Megadeth, siempre estará a la sombra de Metallica. Sin duda ese es uno de los mejores momentos de Some Kind of Monster.

El objetivo inicial, según explicó el productor Bob Rock, era hacer un álbum de garage para recordar los primeros años de Metallica (cuando todo era más sencillo, la música fluía y el dinero no importaba tanto). Pero el plan se les vino abajo y el proyecto se alejó de la línea de “sexo, drogas y rock”, convirtiéndose en un verdadero documento de sensaciones y sentimientos enfrentados a la clásica imagen de tipos rudos orgullosos del apodo Alcoholica.

Los 20 años de unión (algunos menos para Kirk Hammett y Jason Newsted), finalmente le cobraban la factura a Metallica, reflejando la inconformidad dentro del rígido control creativo de James Hetfield y Lars Ulrich, escribiendo las canciones y dictando a los demás que debían tocar. Todo eso quedó plasmado en 1600 horas de película, porque a pesar de las reservas que han caracterizado siempre al grupo, Berlinger y Sinofsky tuvieron acceso a cada instante de esos enfrentamientos y obtuvieron la autorización de sacar todo a la luz, lograron meterse en la médula del grupo y obtuvieron el consentimiento para mostrar los momentos que todo fan necesitaba presenciar.

Las cámaras siguen filmando, capturando la conflictiva creación de St. Anger, pero también reflejan la casi muerte y resurrección de Metallica. En un intento de recobrar la unidad del grupo, es contratado el “entrenador de aprovechamiento en el escenario” Phil Towle, que por $40,000 dólares mensuales somete a una intensa terapia a Metallica. Mientras Lars y James pierden el control recriminándose uno al otro, Kirk Hammett se muestra impasible y desea continuar con la grabación del disco, sin embargo llega un momento en que él también explota y revela que se siente estar bajo control durante 15 años, periodo en el que no se le ha permitido hacer lo que quiere y que más bien se le ha indicado que notas tocar.

Berlinger y Sinofsky lograron meterse en la médula del grupo y sacaron momentos que todo fan necesitaba presenciar. No importa si la idea que teníamos de ellos se cayó completamente o si el disco que funciona como pretexto para el documental no es tan bueno, la realidad es que gracias a Some Kind of Monster dejaremos de ver documentales al estilo Behind The Music y podremos descubrir más sobre aquellos personajes que llevan estruendo a nuestros oídos. No por nada muchos grupos cuando se plantearon realizar un documental vieron en su perspectiva realizar una comedia al estilo de This Is Spinal Tap o un drama real e involuntario como Some Kind Of Monster.


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Level 11 por Karina Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial-No Derivadas 3.0 Unported.
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