The Punk Singer

Un grito agudo llega desde el escenario, mientras observamos la palabra “slut” escrita en su vientre la escuchamos animando a todas las mujeres a alejarse del mosh pit y acercarse al frente, incluso advierte que si algo les pasa ella se hará cargo, no quiere patanes en su escenario, la pequeña figura sudorosa pronto se sumerge en una nueva canción luciendo un rostro francamente feliz.

Es Kathleen Hanna, la compositora y vocalista de Bikini Kill, ella es la que hace tanto ruido incluso cuando la vemos en un acto de spoken word, también es la protagonista de The Punk Singer, documental donde la directora Sini Anderson explora el arte, la fama y el activismo de un orgulloso icono feminista cuyo único temor no es que no le impidan hablar, sino que su propio cuerpo la limite.

Aunque el tema central es una sola persona a través de diversos grupos y 15 años siendo la cara más reconocida de una época, la película resuena en temas como el punk rock, feminismo, el movimiento riot grrrl y la expresión de esos tres elementos a través de una sola persona.


The Punk Singer no sólo es un filme donde se cuenta la historia de Kathleen Hanna a través de grupos como Bikini Kill, Le Tigre y The Julie Ruin, es un documental terminado a través de una campaña en Kickstarter sobre una cantante punk en un momento en que diversos grupos de mujeres aceptaron la invitación de correr hacia el escenario y levantar la voz a través de fanzines, música, performances y diversas manifestaciones públicas, que después fueron torcidas por algunos medios de comunicación y provocaron el aislamiento de cualquier idea prejuiciosa sobre mujeres traumatizadas por su pasado, padres abusivos o el pobre concepto de feminazis.

The Punk Singer principalmente celebra su entusiasmo a través de múltiples declaraciones, desde Kim Gordon (Sonic Youth) y Adam Horovitz (Beastie Boys) hasta Joan Jett, Corin Tucker (Sleater-Kinney), Carrie Brownstein (Sleater-Kinney, Wild Flag, Portlandia) y todas sus compañeras en sus diversos grupos tienen una razón para colocarla como una poderosa voz que comprende el poder simbólico sin sacrificar su conexión personal con la causa. Es un documental entretenido, pero también revelador y emotivo alrededor del movimiento riot grrrl y las cuestiones que alejaron repentinamente del escenario a Kathleen Hanna.

El impacto de Hanna y su presencia tanto en el escenario como fuera de él, incluso en los enfrentamientos con entrevistas tergiversadas por la prensa, son efectivamente explorados por el documental de Sini Anderson. The Punk Singer logra un recorrido que permite observar la determinación de Kathleen Hanna y las fuerzas que se oponían a sus objetivos, uno de esos factores es la idea que plantea al principio Sini Anderson, en el año 2005 Hanna terminó con su carrera poniendo como excusa que ya no tenía más que decir, pero esa es una historia que se rebela hasta mucho después.

En el tercer acto de The Punk Singer los comentarios de grupo y las opiniones sobre un movimiento Sini Anderson las convierte en algo personal, el diagnóstico de una enfermedad y un largo tratamiento que la aleja del escenario y nos lleva al centro del padecimiento junto con su esposo Adam Horovitz, donde la energía que se nos ha mostrado a lo largo del documental se convierte en una continua frustración, pero nos acerca a un final donde la ambición musical evidentemente no se ha agotado

Las múltiples imágenes de archivo muestran rápidamente lo que hizo a Hanna tan provocativa, inclinada a las contradicciones tanto en el mensaje como en la forma de enviarlo, que habló a una basta comunidad de mujeres que compartían la misma mentalidad y que puso las palabras riot grrrl en cualquier mujer que quisiera decir algo, incluso si eso significa guardar silencio porqué ya no se tiene nada que decir y volver después para contar las verdaderas razones de su repentino retiro. El camino que ardía a través de su micrófono es significativo y The Punk Singer se encarga de que su voz nuevamente se abra paso después de la enfermedad.



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