Inside Llewyn Davis

La música y el viaje llevan a comparar Inside Llewyn Davis con la Odisea, la inspiración para otro viaje de descubrimiento de los hermanos Coen, O Brother Where Art Thou?, pero ésta vez como un análisis más pequeño de la miseria y la infelicidad. Es una pieza de humor visual llamativo de la cultura popular, de la escena folk en la década de 1960 y alrededor de un hombre, Llewyn Davis (Oscar Isaac), que simplemente no puede encajar en el momento que le toca vivir.

Inside Llewyn Davis evoca un un entorno específico (Greenwich Village en los años 60), sigue al aspirante a artista basado en la figura de la vida real, el cantante y guitarrista Dave Van Ronk, lo explora con un humor negro, con la marca más triste y más filosófica de la comedia. Es un filme sobre la tensa relación entre el arte y el dinero, pero su idea clave es notablemente más madura: un buen artista debe estar en el lugar correcto en el momento adecuado para tener éxito, pero el verdaderamente bueno crea ese tiempo y se pone ahí por su propia cuenta.

En el caso de Llewyn Davis ambas perspectivas son una posibilidad, pero el artista se paraliza con la duda cuando su compañero de viaje decide cometer suicidio, dejándolo a la deriva y en un poco exitoso intento como solista dentro de una naciente escena folk que verdaderamente detesta. Llewyn Davis es un cantante de folk bueno pero no tan espectacular, es golpeado por el momento en Nueva York en el invierno de 1961, con el talento suficiente para hacer la escena, pero no para influir en ella.

Como logramos entender en una semana de su vida, también es egoísta, infeliz y profundamente irresponsable. Después de una carrera como parte de un dúo de música tradicional a finales de los años 50, descubrimos al cantante sin domicilio fijo, no tiene donde dormir, excepto los sillones de sus amigos y conocidos. No puede obtener las regalías de su manager por su álbum en solitario, titulado precisamente Inside Llewyn Davis, probablemente porque nadie lo ha comprando, y cuando se presenta ante un promotor con la esperanza de unirse a un concierto, su audición concluye fríamente con la frase “no veo mucho dinero aquí”. Más allá de una evaluación precisa, es la situación del mismo arte de Llewyn.

La primera vez que observamos a Llewyn es durante su actuación en un pequeño escenario, el cual abandona para después ser golpeado en un callejón detrás de un club de Greenwich Village. La canción Hang Me, Oh Hang Me es interpretada de forma extraordinaria y la paliza no es del todo inmerecida, ambos puntos establecen desde el inicio las constantes en el carácter del músico y cada escena del resto de la película, donde incluso sus amigos - cuyos sillones lo reciben cada noche de forma intermitente – encuentran a Llewyn sumamente exasperante, pero como es mostrado por los Coen: es un artista en busca de su verdad.

Sin embargo su búsqueda y intento de no ser “un poodle entrenado” implica perder varias veces a un gato, enfurecer a sus amigos y familiares, y ofender a más de un mecenas o alguien del público. La constante negatividad del personaje parece sacar lo peor de las personas a su alrededor, cada encuentro con sus conocidos parece reducirlo a una serie de insultos. Llewyn Davis no puede entrar a ese un mundo un tanto enclaustrado, no tiene la ambición, el talento y habilidades sociales, pero por esas mismas razones nos encontramos con una película sobre una persona desagradable que también es bastante interesante.

El filme tiene la capacidad de evocar malestar, melancolía y claustrofobia, logra capturar la lucha de Llewyn Davis a través de pasillos largos y estrechos, vagones del metro opresivamente retumbantes, caras grotescas filmadas desde ángulos poco favorecedores, acercamientos al rostro del gato que se vuelve en ocasiones un reflejo del mismo protagonista y la niebla asentándose en la carretera cuando existe la vana esperanza de triunfar lejos de Nueva York.

El éxito de Inside Llewyn Davis por supuesto es la historia, la cual no podría ocurrir plenamente sin la producción musical de T. Bone Burnett con el apoyo de Marcus Mumford de Mumford & Sons, ambos concibieron una banda sonora basada profundamente en el canto y la sensibilidad que caracterizaba al folk en esa época, canciones tradicionales, cortes a capella y hasta una muestra de la ridiculez pop de la que tanto se burla Davis en el filme, Please Mr. Kennedy, que le hace ganar más dinero que con su disco o en cualquiera de sus presentaciones.

La música de Dave Van Ronk fue el punto de partida para Ethan y Joel Coen para escribir el guión, muchas de las canciones creadas inicialmente para el filme habían sido grabadas por él, pero otros cortes emergieron durante las conversaciones entre los directores y T-Bone Burnett, se ampliaron las posibilidades de explorar un breve momento en la evolución de la música en Estados Unidos, cuando los músicos de folk absorbieron décadas de música tradicional de sus fuentes originales, aprendieron y la llevaron hacia nuevas direcciones.

En ese contexto de exploración, todos los momentos musicales representan una época de nacimiento y el crecimiento de una escena, incluso cuando se trata de acentuar el absurdo que precisamente aleja a Llewyn Davis de esos escenarios. Todos parecen de algún modo extraños, pero al mismo tiempo muy reales al liberar en capas ésta existencia infeliz con una gruesa capa de humor, que se ciñe completamente al estilo de los Coen que combina ingenio y un espíritu patético en medidas iguales.

Cada personaje que aparece es sumamente colorido, Llewyn Davis tiene una gracia extraña incluso cuando trata de hacer algo bueno, como rescatar al gato de uno de sus anfitriones, pero en vez de ser la típica escena que implica en los códigos cinematográficos que el rescate es una señal de carácter benévolo, el cantante solo arrastra al animal a su vida porqué se siente responsable, no porqué le importe mucho. En cierto momento el gato se convierte en un reflejo de Davis, de la ambición artística, que se ha vuelto una carga, pero también algo que no se puede abandonar tan fácilmente. Cada escena con el gato nos lleva a pensar que Llewyn está cerca de ese momento en que se liberará del folk o la música se liberará de él.

Definitivamente Llewyn se encuentra en un viaje, donde encontramos los típicos personajes extraños y excéntricos de los Coen, sin embargo es un recorrido sobre un camino hacia ninguna parte. A pesar de que el protagonista recibe una y otra vez lecciones claras de sus errores, hay una persistente sospecha de que Llewyn Davis no está aprendiendo nada y que se dará por vencido en el momento en que debía aguantar más. No hay ningún cambio, el héroe comienza y termina la película precisamente siendo la misma persona.

Inside Llewyn Davis es en gran parte una historia de causas y efectos, sin embargo no es una película sobre el triunfo o la derrota, simplemente es una línea con momentos en que las opciones de vida son increíblemente pobres y devuelven al protagonista al mismo punto una y otra vez.

Llewyn Davis no es un héroe, por lo tanto, su viaje no podría ser más que un bucle del que nunca podrá salir. Incluso cuando llegamos al final de su recorrido lo descubrimos siendo el mismo, sin embargo al escuchar al nuevo cantante folk que sube al escenario fingiendo ser recomendado de Llewyn (todo nos hace pensar que es Bob Dylan), entendemos que esa ya no es la historia del protagonista de ésta película. Se trata de un recorrido extraño, donde el principio y el final no son tan importantes como el centro de la historia, nos introduce al interior del personaje para entender porque ambos puntos no son realmente distantes, sino el mismo.



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