La Insoportable Brevedad del Track

En mis primeros años como reseñista de música aprendí algo básico: 20 segundos bastan para saber si te va a gustar la canción, sin embargo tu trabajo es resistir las ganas de oprimir el botón y continuar escuchando, darle una vuelta, dos o tres más si es necesario, dejar el disco atorado en el reproductor sin importar que tengas un cierre editorial ajustado, una torre de discos esperando pasar por el mismo análisis o que el tipo de la disquera mueva el pie impaciente detrás de ti, presionando para que termines de escuchar ese material que no debe abandonar el cuarto por temor a ser filtrado en la red.

Cuando tu trabajo es escuchar el concepto de tiempo se mueve entre esos 20 segundos y la elasticidad del sonido, las ideas pueden extenderse por horas o ceñirse a la insoportable brevedad del track que obligan a la mano a ir hasta el reproductor bajo el impulso obsesivo compulsivo de pulsar el botón "repetir" más de cuatro veces mientras tratas de traducir lo que escuchas a tus propias palabras y percibir nuevamente lo que se te fue en el juicio de los primeros 20 segundos.

Todo cambia cuando el reseñista también se dedica a compartir música en un programa de radio, sobre todo si intenta reunir muchos de esos segundos cargados de primeras impresiones, en algunas ocasiones será la repetición del sencillo de alta rotación, pero en los mejores casos será una proyección de ese desorden de sonidos que acumulas en torres de discos en la mente y la exposición continua a música nueva que, si no se tiene cuidado, te vuelve más impaciente, pones algo en el reproductor y si no te atrapa se salta a la siguiente.

Como explicó recientemente Jarvis Cocker en una entrevista donde explica su experiencia como locutor en la BBC, “es impresionante la cantidad de veces que se puede decir si algo es bueno dentro de los primeros 20 segundos. Alguien tiene una introducción de cuatro barras que apenas va Dunka - dun - dun , dun - Dunka - dun , dun - Dunka – dun. Estás pensando, ¿por qué carajos tocas eso cuatro veces?, solo sigue adelante con la canción”.

El vocalista de Pulp siempre deseó poder ser directo, siempre le pareció frustrante que tras crear lo que parecía una canción pop fantástica y concisa, resultaba tener una duración de cuatro minutos y 30 segundos. “Creíamos que habíamos ido directo al punto”, explica Cocker. “Y entonces escuchas una canción como In the Ghetto con Elvis Presley. En la mente esa canción parece durar 10 minutos – pinta una imagen de todo un mundo– y cuando la revisas, es de dos minutos 45 segundos. Es alucinante. Todavía no sé como hace eso la gente”.

Posiblemente la idea de contener todo en unos pocos minutos parezca difícil, sin embargo la necesidad de ser breve e ir directo al punto cambió junto con los formatos, tanto del disco como el de las estaciones de radio. En algún momento el sonido se expandió con el agregado de pulgadas al vinilo, de las 10'' de tres minutos y medio pasamos a las 12'' de 4 a 5 minutos; en otro instante ya no fue necesario engañar al programador alterando el tiempo real de una canción al estilo de Phil Spector con You've Lost That Lovin' Feelin' (que solo modificó la etiqueta del álbum) y más adelante la estación de radio de sencillos se orientó hacia el álbum, permitiendo por ejemplo los cortes de larga duración del progresivo, excesos que nos llevaron de nueva cuenta hacia la brevedad del punk y nuevamente a la radio de sencillos.

Pensando en la elasticidad del sonido, ya sin ceñirse a formatos o exigencias radiofónicas, vuelvo a la insoportable brevedad del track, esa idea que parece efímera pero que en su corta duración alcanza a abarcar todo un concepto, ya sea una serie de “aaaaaahhhhh” en College (53 segundos) de Animal Collective, una serie de quejas en Lukin (1:02) de Pearl Jam, la formula para hacer granadas de mano de The Offspring, la disonancia de ideas de Benjilude (10 segundos) de Basement Jaxx, las razones por las que alimentarse resulta vital en I Like Food (18 segundos) de Descendents o el experimento de Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band en el que uno define que tan corto o largo es el track. Como dice Jarvis, es un verdadero misterio como las ideas pueden caber en tan pocos segundos.

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