Mujeres de Culto II: Más allá de ser compositoras

Durante la década de los 70 las mujeres ya habían conseguido prevalecer en el medio, sin embargo no quisieron quedarse en la tendencia de compositoras y cantantes, sino que buscaron involucrarse en diversos proyectos y estilos, prevaleciendo el punk, new wave y otras mezclas más eclécticas. La música ya no le perteneció totalmente a los hombres.



A pesar de que su carrera dio inicio en los 60, Carole King se consolidó como vocalista y compositora hasta la siguiente década. Durante ese primer periodo, King trabajó al lado de Gerry Goffin, de esta relación surgieron más de 100 canciones que obtuvieron el éxito en la voz de otros artistas, entre los que se encontraban The Shirelles, Little Eva, The Monkees y Aretha Franklin.

King pudo concretar sus intentos como solista hasta 1971, cuando lanzó el álbum ‘Tapestry’, que fue una de las producciones más vendidas durante seis años con canciones como ‘So Far Away’ e ‘It's Too Late’; a este álbum le siguieron ocho discos que lograron ubicarla como una de las mejores compositoras de ese periodo. Durante los 80 King se tomó un descanso de los estudios de grabación y de las giras, sin embargo en 1993 reapareció con el disco ‘Colour of Your Dreams’, que incluía como invitado especial a Slash de Guns N' Roses.


Mientras Carole King triunfaba en Estados Unidos, en el Reino Unido la cantante y compositora Joan Armatrading se convirtió en un gran éxito comercial gracias a su mezcla de géneros como el folk, soul y reggae. Su primer disco se tituló ‘Whatever's for Us’ (1972), en el que colaboró con el compositor Pam Nestor, sin embargo su relación concluyó en el segundo álbum de Armatrading, ‘Back to the Night’.

El éxito llegó hasta su tercera producción ‘Joan Armatrading’, que la catapultó hasta la cima de las listas de popularidad y que incluyó el único hit de su carrera: ‘Love and Affection’. Los discos subsecuentes de Armatrading tuvieron excelentes ventas en el Reino Unido y le brindaron una gran legión de seguidores, pero su nombre jamás fue tan popular fuera de la isla hasta la canción ‘Me Myself I ‘, que la convirtió en una cantante casi de culto en América.

Nuevamente en Estados Unidos, la cantante y guitarrista Bonnie Raitt durante mucho tiempo fue aclamada por la crítica, sin embargo su éxito real fue hasta 1989 con ‘Nick of Time’; el disco número diez de su carrera, con el que se consolidaron dos décadas de múltiples esfuerzos en áreas como el blues, rock y R&B.

Fue a finales de los 60 cuando Raitt se mantuvo trabajando en el círculo de clubes de folk y blues en Boston, pero su debut como solista llegó en 1971 con un álbum homónimo, convirtiéndose inmediatamente en la favorita de los críticos. Después de su disco ‘Takin' My Time’ (1973), Raitt logró lanzar una nueva producción casi cada año, pero a principios de los 80 su carrera aún seguía lejos de las grandes audiencias, que lograron reconocerla hasta finales de esa década, sin embargo ese fue su único momento de gloria masiva, ya que aún después de ‘Nick of Time’ continuó siendo la consentida de un sector muy pequeño.

Al igual que Bonnie Raitt, Nina Hagen forjó una gran reputación como cantante y líder de la Nina Hagen Band en su natal Alemania, sin embargo el reconocimiento no llegó a ella hasta la siguiente década, cuando su mezcla de rock, punk y su voz de soprano llegaron al continente americano. La carrera de Hagen inició en 1976, pero su primer álbum fue lanzado hasta 1978, mientras que su segunda producción ‘Unbehagen’ llegó a las tiendas alemanas en 1980.

La primera producción de Hagen que llegó a América fue un EP titulado Nina Hagen Band EP (1980), que contenía cuatro canciones que fueron extraídas de sus dos primeros discos. Posteriormente se mudó a Nueva York y grabó su primer esfuerzo en el idioma inglés titulado ‘Nunsexmonkrock’ (1982), que fue seguido por ‘Fearless’ en 1983. Su trayectoria continuó a lo largo de los 80 en la Unión Americana sin gran éxito, por lo que en 1989 regresó a Alemania y trató de mantenerse dentro de la música infructuosamente.


Dentro de la tendencia de mujeres que optaron por el punk y la poesía como forma de expresión encontramos a Patti Smith, quien desde los inicios de los 70 se movía dentro de los círculos literarios de Nueva York. Smith inicialmente solo leía su poesía, sin embargo no tardó mucho en hacerse acompañar por músicos. Para 1975 ya contaba con un grupo bien establecido, que vio coronados sus esfuerzos en su álbum debut ‘Horses’, que recibió excelentes críticas.

A ese primer éxito le siguió ‘Easter’ en 1978, que llevó a Smith hacia una dirección mucho más comercial. Sin embargo después del lanzamiento de ‘Wave’ (1979), Smith se retiró de la música durante un tiempo sin ninguna razón aparente. Durante ese periodo grabó el disco ‘Dream of Life’ (1988), pero se le volvió a ver en los escenarios a finales de 1995, un poco antes del lanzamiento de ‘Gone Again; Peace and Noise’, que fue seguido por ‘Gung Ho’ a mediados del 2000.

En la línea que Smith, se encontraba la cantante y actriz Debbie Harry líder de Blondie, que desde mediados de los 70’s contó con gran éxito dentro del movimiento punk/new wave. Aunque Blondie solamente tuvo vida durante ocho años, Harry y el resto de los integrantes estuvieron a la vanguardia de su género tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, con éxitos como ‘Denise’, ‘Plastic Letters’, ‘Picture This’ y la impregnada de música disco ‘Heart of Glass’.

Mientras era parte de Blondie, Harry también demostró su talento como solista al trabajar al lado del productor alemán Giorgio Moroder en ‘Call Me’, tema principal de la película ‘American Gigolo’, sencillo que posteriormente permitió a Debbie Harry desarrollar ‘KooKoo’, álbum que marcó el principio de los problemas de Blondie y que culminó con la ruptura del grupo en 1982. Deborah Harry inició una carrera como solista y trató de continuar su carrera como actriz, sin mucho éxito que digamos.

Otra de las memorables mujeres inmersas en el new wave fue Lene Lovich, que después de haber pasado por empleos tan diversos como repartidora de volantes y bailarina de a-go-go, comenzó a tocar el saxofón en la Escuela Central de Arte en Londres, y posteriormente formó su propio grupo de soul-fun, además de escribir algunas canciones para la estrella de la música disco francesa Cerrone.

Fue hasta 1978 que la compañía Stiff Records le brindó la oportunidad de grabar el cover ‘I Think We're Alone Now’, convirtiéndose inmediatamente en una estrella en el Reino Unido, donde realizó múltiples presentaciones en los siguientes tres años. Sin embargo su fuerza en el escenario jamás logró plasmarse del todo en un álbum completo, y cuando el new wave perdió su fuerza desapareció de la escena musical. Después de ocho años de ausencia, Lene Lovich regresó en 1990 con el disco ‘March’, que tristemente no provocó ningún interés y nuevamente se retiró de la música.

Dentro de la tendencia art-punk surgió Siouxsie and the Banshees, grupo que se mantuvo unido gracias a su líder Siouxsie Sioux, quien surgió de las filas de fans de los Sex Pistols para crear su propio grupo en 1976. Siouxie se mantuvo a finales de los 70 y durante las dos siguientes décadas al frente de The Banshees, pero al mismo tiempo participaba en el proyecto The Creatures junto con su esposo Budgie, también integrante de Siouxie and the Banshees.

En ambos proyectos Siouxie logró hacerse de una gran base de seguidores, colocándola como una gran diva gracias a su enorme sensualidad, su voz suave que llega fácilmente a alaridos y su fuerza al frente de The Creatures y The Banshees, este último mantuvo una gran reputación hasta 1996, año en que sus héroes Sex Pistols se reunieron y con gran desconcierto Siouxsie and the Banshees decidieron separarse. Siouxsie y Budgie convirtieron a The Creatures en su proyecto principal y hasta la fecha realizan conciertos representando ese nombre.

Los años setenta marcaron, entre otras cosas, el auge del movimiento feminista, en una época dominada por la música disco y donde Donna Summer era la que reinaba en las listas de popularidad de todo el mundo. Pero en medio de las luces estroboscópicas y la lucha por entrar al Studio 54, las mujeres aquí mencionadas (y muchas más que quedaron fuera por cuestiones de espacio) aportaron su rebeldía y nos permitieron conocer su particular punto de vista del mundo, que por supuesto estaba mucho más allá de la simple afirmación de sí mismas, sino que fue la gestación de verdaderas rocanroleras en su estado más puro.

Publicado originalmente en la revista Rock Stage

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