Tool, el interior del ser humano en el exterior

La industria dicta que un grupo debe lanzar un disco cada año para no desaparecer, también dictaba en cierto momento del 2006 que debíamos inclinarnos por un sólo sonido, el indie. Afortunadamente Tool no se dejó llevar por esos rituales, siguió fiel a su propio estilo y ha lanzado una contundente producción cada cuatro o cinco años... o cada vez que lo necesiten sus integrantes... o cada vez que su situación legal se los permite.

Es cierto que muchas cosas pueden suceder en esos años de ausencia, pero lo más afortunado es que la última vez que escuchamos al grupo en un álbum de estudio, aumentó nuestro vocabulario musical respecto a Tool, revelando una gran precisión alrededor de los gustos de sus seguidores de culto.

Actualmente, la posición de Tool en el metal se divide en dos direcciones, parece tener la libertad para arrastrar su música hasta una dirección oscura, sin preocuparse por las estaciones de radio y su alta o nula rotación; por el otro siguen cultivado esa base fans que aprecia su concepto visual, que no sólo los reafirma con su particular punto de vista, pero que también irrita a aquellos que no están muy seguros de la importancia de Tool en la última década.

El grupo desafió la expectaciones con 'Lateralus', permitió que A Perfect Circle y Puscifer emergieran, nos tranquilizó con algunos DVDs y finalmente nos dejó ver un críptico mensaje a través de '10,000 Days', que para no alejarse tanto del Tool que conocemos, nuevamente nos dejaba ver el interior del ser humano en el exterior. Esa visión se repitió en el arte del disco, tan revelador como 'Lateralus'. El grupo insiste en que el empaque y el booklet rebasen los límites de lo que debía ser un disco compacto, tanto su diseño como su comercialización. Sin embargo esa era la perspectiva de hace 11 años, en tiempos de streaming, regreso de formatos y experiencias virtuales, cualquier cosa podría suceder

Es un hecho que el metal estadounidense ha cambiado mucho desde el 2006, queremos suponer que Tool todavía sabe como cautivar con un riff o que Maynard James Keenan sigue siendo el punto focal, su voz definitivamente es importante.



Esperando un nuevo disco, que no llegará en junio de 2017 como esperábamos, recordemos en que estábamos en '10,000 Days', era un material confesional, pero también crítico con la televisión-realidad (si, esa que llevó a Donald Trump a la presidencia), el exceso de información y la necesidad de muchos de vivir a través de las experiencias de otros. El vouyerismo desde el sillón crecía como un problema familiar, pero desde la visión de Keenan sucedía de una manera sensitiva y desgarradoramente honesta. Muchas de las canciones por eso eran una verdadera mordida, sobre todo al ser comparadas con la mayoría de los cortes de metal de la actualidad, pero Tool no es exactamente cualquier banda.  


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